En muchas ocasiones durante el día, siento el irrefrenable deseo de probar algo dulce. En esos momentos, el chicle ha sido un aliado fabuloso. Suelo comerme un paquete completo muy rápidamente frente a la mirada atónita de mis amigos y compañeros de trabajo. Al comienzo trataba de disimularlo, pero con el tiempo he asumido mis chicles como parte del proceso de adelgazamiento.
Hace un tiempo mi mamá me hubiera dicho "no comas chicle que te vas a dañar los dientes" hoy los chicles vienen sin dulce y los promocionan los odontólogos como ayudantes de la limpieza dental, así que con permiso de la autoridad, me he sentido más tranquila de transgredir la sabiduría materna.
Comer chicle calma un poco la ansiedad, satisface mi deseo de dulce y me ayuda a pasar con bien hasta la siguiente comida. Puede ser que a ustedes también les ayude.
Algunas amigas me han pedido que comparta los tips que me han ayudado a bajar de peso. Empecé mándandoles correos electrónicos con la lista de aprendizajes obtenidos en este proceso pero luego de mucho enviar y reenviar me decidí a publicar lo que sabía en este blog. Espero que así puedan tener siempre accesibles estos consejos, puedan ver nuevos tips a medida que aprendo más y finalmente que aquellas que encuentren fórmulas novedosas las compartan también. Espero que les ayude.
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