En mi primera visita a la nutricionista me dijo que era importante tomar agua, muchísima agua. El agua parece ser muy importante para bajar de peso porque ayuda a la digestión y permite al cuerpo quemar mejor las calorías. Parece ser que si no se bebe suficiente agua, el cuerpo tiende a retener la poca que recibe y acumular grasa preparándose para tiempos difíciles.
El agua debe estar a temperatura ambiente. No sé la razón.
Cuando se toma uno o dos vasos de agua antes de una comida importante, el agua ayuda a que el estómago no esté tan vacío y uno come un poco menos. Este es un beneficio adicional. Personalmente me cuesta mucho tomar tanta agua y siento un poco de pena de tener que pararme al baño durante todo el día, pero parece ser un elemento clave a la hora de perder peso.
Es una buena idea mantener agua siempre disponible en el escritorio, entre la cartera y tomar durante todo el día muchas veces.
De todas maneras todo tiene una medida y no se trata de tomar tanta agua que empecemos a ocasionar problemas en el cuerpo por la pérdida de electrolitos cuando el riñón no puede retener nada de los nutrientes del agua ante la necesidad de evacuar constante. Cada persona tiene internamente un regulador que le dice cuánta agua necesita y un indicador es la sed. Una medida aproximada puede ser algo así como 2 litros diarios.
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